quinta-feira, 17 de outubro de 2013

Vacaciones infernales

           Decidí, hace dos años, ir de viaje a San Martín. Me pongo nervioso solo en recodarme. Todo salió muy mal. A las 9h me trasladé al aeropuerto en un autobús lleno de gente y caluroso. Mi vuelo atrasó dos horas y hubo un engaño, quisieron ponerme en un asiento diferente de lo que había comprado, era muy desconfortable, pero, depués de mucho lío, conseguí mi asiento de verdad. Cuando llegué a la ciudad, cogí un coche típico de la zona. Um coche muy viejo, casi no pude abrir el portaequipajes, necesité de algunas herramientas para eso. A las 18h30 hubo el cóctel de bienvenida del hotel en que estaba, llamado Tortuga feliz, que se dice 4 estrellas, pero le doy una y media siendo bondadoso. La comida del cóctel estaba fría y la bebida, caliente. La variabilidad era muy pequeña, esperaba conocer varios otros tipos de comida. A las ocho me tomé um baño nocturno en la piscina, que estaba muy bueno, hasta que me aparece en la cara una rata bañándose conmigo. Hice muchas reclamaciones, pero el hotel me dijo que no tenía culpa. Tuve que aceptar, además no tenía muchas opciones en San Martín. Cené al aire libre, no tuve mucha sorpresa, ya esperaba la terrible comida del hotel, solo no contaba con la fuerte lluvia. Ya sentía la mala suerte que vendría.

           El segundo dia desayuné a las ocho, pedí una comida típica de la región llamada Raetenôla. Era muy buena, entonces le pregunté al camarero cuales eran los ingredientes. Él me respondió muy tranquilo que la carne era de rata (tal vez sea la misma de la piscina). Me fui a una excursión en camellos, es algo que siempre tuve ganas de hacer, pensaba que sería fácil. En cuatro minutos me caí del animal y casi me rompo algunas costillas. Ya recuperado, fui a una visita comentada a las ruinas de Santiago. Por mucho tiempo, y hasta ahora, me pregunto que hice allí. Debe haber algo escondido en aquellas ruinas, pues no eran nada bellas y tampoco tenían historia. Además el guía no hablaba español y mi inglés no está muy bien. A las 14h comí en el oasis de Miras algunos alimentos naturales, como cocos y dátiles. No conocía los dátiles, no sabía que dejaban la boca hinchada si comes muchos. No conseguí hablar por dos horas. A las 17h hice un paso por las dunas de Fraguas y recebí un “baño” de una tempestad de arena. Volví al hotel alas 19h en furgoneta llena de gente y cené a las 21h la tradicional mala comida del hotel, pero elegí algo menos extraño esa vez. 
            El día 3 desayuné a las nueve. Es decir, “desayuné”. Había poca comida, pues según ellos a las 9h es muy tarde. A las diez hice actividades lúdicas, como gimnasia acuática com instructor (que era un loco tarado) y masajes com barro caliente del desierto de Fraguas. Caliente, eso si. Caliente. Me quemó la espalda. A las 12h, paseo a caballo por el desierto, lo mío se asustó de pronto y empezó a correr y yo empecé a temblar, casi que me caigo otra vez. A las 14h deguste algunos productos de la zona: dátiles, hormigas, escorpiones. Comí por mi espírito aventurero, pero no me gustó nada. Al final, vomité en una mujer que estaba a mi lado. Fue una confusión terrible. Después, preferi quedarme en el hotel, ya había sido el bastante para mí. 
             El cuarto y último dia tuve que pelear para conseguir desayunar a las nueve. A las diez fui a la excursión a las playas de Lama, no me avisaron que había tantos mosquitos, no solo fui picado, sino que también entraron dos en mi boca y en mi nariz. A las 14h me comí uns pescados en la playa, no sabía que costaban el doble de lo que deverian costar y venía la mitad de lo que deverían venir. A las 17h hice una visita em helicóptero al gran cañón de Santa Cruz para ver sus impresionantes puestas de sol, pero un mal tiempo casi derribó al helicóptero. Pocas veces tuve tanto miedo. A las 20h, cena de despedida en el hotel, i como estaba feliz por irme! Entonces, el hotel me dio la cuenta. Me quedé dos días más para poder pagarla.

Mi viaje a Perú

            Ayer volví de mi viaje. No suelo criar muchas expectativas acerca de algo, pero nunca podría imaginar que habría tantas cosas buenas y tantas cosas malas.

            Resulta que salí de Recife a las ocho de la mañana con mucho sueño; anoche tuve fiebre y sólo conseguí dormirme a las tres de la mañana. Cogí un taxi y le dije al conductor adónde iba. No vas a creer: él se equivocó  en el camino y por eso casi perdí el vuelo. Todavía no tenía rabia, pues eso se pasa con todos. Mis problemas empezaron, realmente, cuando subí al avión.
            A mi lado se sentó un hombre que no se callaba. Yo no le hacía caso, pero siguia hablando y hablando y hablando. Cuando puse mis auriculares para oír música, él sacó uno para escuchar también la música. Tuve que aguantarlo por todo el viaje. Em cuanto el avión posó, bajé y fui a enfrentar la burocracia para coger mi equipaje. Y entonces descubrí que las habían enviado a algún país de asia. iQué maravilla! Mi única suerte fue que tenía dinero suficiente para comprarme ropas nuevas y outra cámara. Llegué a Lima y me gusto lo que ví, una bella ciudad, el Perú no tiene como belleza solamente Machu Picchu (mi principal destino). Pero, como nada es perfecto, mi hotel era totalmente diferente de lo que decía su site. Debería haber buscado más informaciones. El servicio era muy malo, la comida era pésima  i y nunca he visto tantas cucarachas!
           Todavía no había perdido mis esperanzas, pues sabía que tenía mucho que conocer. Pero, para tal, necesitaría de un buen guía, que lástima. Mi guía era terrible, su pronunciación sería difícil hasta para um nativo, y quizás yo sabía más que él. A cada informacíon, yo confirmaba en internet si era verdad. En el otro día me fui a Cusco, la ciudad más próximo deMachu Picchu. Una hora más de vuelo y otro problema con mi equipaje (nueva), pero las conseguí, a pesar de la burocracia. Me sentí compensado por todo trabajo, cusco es muy interesante. Llena de historias y bonitos lugares. Me quedé outro día en un otro terrible hotel y fui y con otro pésimo guía, a esa hora era mejor explorar solo. Después de dormir 4 horas, salí de Cusco y cogí un tren hacia Águas Calientes, el pueblo más próximo a MP. Preferí pagar un poco caro para tener conforto y mirar el paisaje. Me gustaría recorrer el camino a pie por la Trilla Inca, pero no podía quedarme mucho tiempo. Pena. La próxima vez lo haré.
            Me quedé uma noche en águas calientes (ciudad con buena estructura) y, finalmente, cogí un omnibus hacia Machu Picchu. No obstante algunas dificultades, fue una experiencia increíble.Conocí la gente, los lindos lugares (turísticos o no), la cultura y el motivo de la ciudade ser tan superestimada.
Ya he dicho: nada es perfecto. Antes de volver a Brasil me robaron la billetera.  


quinta-feira, 12 de setembro de 2013

La igualdad de género en Brasil

En las leyes son los hombres que sufren desigualdad

Las mujeres han luchado mucho y conseguieron la igualdad en las leyes. Pero no es todo tan igual como parece. Estadísticas nos mostran que si un hombre y una mujer cometen un crimen igual, es probable que el hombre sea condenado por 4 años más; cuando hay un divorcio, las mujeres tienen derecho a la mitad de los bienes; ellas tampoco son obligadas a alistarse al ejército (aunque muchas mujeres sufran prejuicios si quieren entrar). La desigualdad es clara, pero es resultado de mucha opresión, es como compensarles a las chicas por todo lo que ya se les ha pasado.

Aunque las mujeres sean mayoría en el país, son minoría en la política.

Ahora tenemos a una presidente mujer y creo que eso nos enseña que las cosas están cambiando. Los números son todavía muy injustos, pero a cada año el número de candidatas es mayor. La voz de las mujeres está siendo oída. Por supuesto las pocas que allá están, reclaman por sus derechos y mostran las injusticias. La política no es más cosa apenas para hombres.

Hay realmente una igualdad de género en la escuela?

Se podría decir que sí, nadie sufre prejuicio por su sexo. Pero, los sexos poseen algunas "expectativas". Quién nunca ha escuchado: hasta las chicas están hacendo ruído. Las niñas son, generalmente, las que son organizadas, tienen una buena letra, estudian; los niños deben ser perezosos, hacer cosas feas, no estudiar. Los que no siguen esas expectativas son vistos como excepciones. Muchas veces las personas se olvidan de que sexo no define a la gente.

Las chicas son educadas para que sean "mujeres".

Los juguetes de las chicas son, muchas veces, instrumentos de casa. Ellas pueden cocinar, lavar y cuidar de un niño, mientras los chicos tienen coches y heroes para jugar. Yo creo que los dos son, muy temprano, obligados a seguir un esteriótipo; pero las chicas que no lo siguen sufren un mayor prejuicio. Eso es algo se está cambiando pero es muy despacio. A cada generación, las madres enseñan algo un poco diferente de lo que su madre le ha enseñado, y así caminamos para una educación mejor.


Guión de la película Central do Brasil

Dora es una profesora jubilada que ahora trabaja en la estación central del Brasil escribindo cartas para analfabetos. Un día, ella conoce a Ana que desea enviar una carta a su marido, diciendo que su hijo Josué quiere conocerlo. Pero Ana es atropellada por un autobus cuando estaba saliendo de la estación y, así, Josué, se queda solo. Entonces Dora resuelve llevarlo hacia la ciudad donde vive su padre. Durante el camino, ellos enfrentan grandes dificultades y acaban por encontrar semejanzas, mismo en dos personas tan diferentes. Cuando llegan a la ciudad, descubren que Jesus, el padre de Josué, se ha ido a Río para encontrar a Ana, y que había dejado sus dos hijos. A pesar de que no lo quiera, Dora resuelve irse sin Josué, pero le pide que nunca la olvide.

quarta-feira, 31 de julho de 2013

Cambiando la historia del extraterrestre

19.00 De vuelta a casa, me quedo pensando frente a la televisión. Urdo un plan para trabar contacto con mi vecina sin despertar sus sospechas respecto de mis intenciones. Tengo una idea. Elijo una receta. Ensayo frente al espejo.

20.30 Voy a casa de mi vecina, llamo quedamente a su puerta con los nudillos, me abre mi vecina en persona. Me disculpo por importunarla a estas horas y le digo (pero es mentira) que a medio cocinar me he dado cuenta de que no tengo ni un grano de arroz. ¿Tendría ella la amabilidad de prestarme una tacita de arroz, añado, que le devolveré sin falta mañana por la mañana, tan pronto abran Marcabarna (a las 5 de la mañana)? No faltaría más. Me da la tacita de arroz. Le digo que estoy haciendo una paella, pregunto si a ella le gusta. Me contesta que sí, y que, además, su madre tenía una increíble receta. No sé más que decir, me despido y le doy las gracias. Subo corriendo a casa y tiro el arroz a la basura. El plan está funcionando mejor de lo que yo mismo había previsto.

20.35 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite. Me las da. Ella me pregunta si puede ayudarme en la cocina, pero rechazo la ayuda. Le digo que no quiero molestarla más, puedo hacerlo solo.

20.39 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos. Me los da. Me pregunta otra vez si quiero ayuda. La rechazo otra vez.

20.42 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas. Me los da. Más una vez tengo que rechazar su ayuda.

20.44 Vuelvo a llamar a la puerta mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán. Le digo que puedo hacerlo solo, no necesito de ayuda.

20.46 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido doscientos gramos de alcachofas (ya hervidas), guisantes, judías tiernas. Me los da. Me dice que todavía no ha cenado y que está sola. Rechazé a su ayuda.

20.47 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido medio kilo de gambas peladas, cien gramos de rape, doscientos gramos de almejas vivas. No me los da. Me dice que si no acepto a su ayuda, no me dará nada más. Estoy de acuerdo. Vamos a mi casa cocinar, pero me he olvidado de que había tirado todos los ingriedientes a la basura. Ella sale de mi casa decindo nombres que no conozco, pero se parecen malos.

21.00 Tan deprimido que ni siquiera tengo ganas de cenar. Antes de acostarme entono las letanías a voz en cuello. Todavía sin noticias de Gurb.


Relato de un extraterrestre sobre una fiesta brasileña

En Brasil hay una fiesta que es un lío de colores. Muchas personas llevan ropas muy raras y se ponen alrededor de un gran animal, pero nos es un simple animal pués él no ataca a la gente, sólo baila; muy rápido, sin descanso. Quizá los colores tengan fuerzas o algún significado, ya que hasta la bestia está llena de hilos coloridos. Mientras se mira la fiesta es posible oír el redoble de los tambores, lo que torna la música muy alegre. Todo eso pasa en el norte y nordeste del país y dicen también que es una mezcla de la cultura europea, africana e indígena. Es sin duda una fiesta muy singular y bella.

sexta-feira, 19 de julho de 2013

Primera tarea.

       Chun Lee nació en el distrito Tuen Mun, en 1975. Su padre, Lang Lee, fue uno de los más célebres instructores de Taichi y, desde que Chun era pequeña se lo enseñó. 
       Trabajó como instructora desde sus 17 años y se formó en Educación Física en la Universidad Católica de Fu Jen. A los 25 años empezó un viaje por Europa, donde enseñó el arte en España, Francia e Italia y aprendió los respectivos idiomas de esos países. Volvió a China en 2005, cuando se murió su padre; en este tiempo se quedó practicando Taichi sola en una isla, donde pudo mejorar sus técnicas y conocimientos. Aún con casi 40 años, permanece con buena forma y ahora se dedica también a dibujar y componer música. Está disponible para dar clases en cualquier lugar pues es muy maja y jovial, además cae muy bien a todos que le conocen.