Entonces la gente piensa que si le quitan a Dilma del poder, los problemas mágicamente se van a resolver.
Mientras no nos damos cuenta de que no son los políticos quiénes mandan y ahondan (en) nuestro país, nada cambiará. Es simple criticar la corrupción pero no defender la disminuición de la desigualdad social, mejor distribuición de renta, etc. Es simple quejarse de los impostos sin cuestionar por que los más ricos no lo pagan. Simple quejarse de la violencia que viene de abajo hacia arriba, sin reconocer la violencia - todavía
más pesada - que va de arriba hacia abajo. Me parece que tenemos miedo o amor por quiénes están en la cumbre.
Esta mentalidad sólo me hace perder las esperanzas de cambio.
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